¿Como se contabiliza los intangibles segun la nic 38?
Un activo intangible se reconocerá si, y sólo si:
(a) es probable que los beneficios económicos futuros que se han atribuido al mismo fluyan a la entidad; y
(b) el costo del activo puede ser medido de forma fiable.
La contabilización de un activo intangible se basa en su vida útil. Un activo intangible con una vida útil finita se amortiza (ver párrafos 97 a 106), mientras que un activo intangible con una vida útil indefinida no se amortiza (ver párrafos 107 a 110). Los ejemplos ilustrativos que acompañan a esta Norma ilustran la determinación de la vida útil para diferentes activos intangibles, y la posterior contabilización de dichos activos sobre la base de las determinaciones de la vida útil.
http://www.sofofa.cl/MercadoValores/IFRS/Proyecto_32.pdf
2.- ¿ Como contribuir una contabilidad estrategica del capital intelectual vinculada a la contabilidad tradicional?
La contabilidad y el capital intelectual
El papel fundamental que ha desempeñado la contabilidad está referido al control y organización de las diferentes actividades de la empresa con el fin de conocer la situación en que esta se encuentra, de una manera ágil, oportuna y útil para llevar a cabo los propósitos que se quieren realizar y así cumplir con los objetivos planteados. Sin embargo hoy se afirma con ahínco que la contabilidad presenta debilidades en algunos aspectos; como por ejemplo, el no incluir las relaciones ambientales del entorno donde se desenvuelve la empresa o el hecho de no presentar valores de mercado de las partidas que conforman el activo, pasivo y patrimonio (Pucich et al. 2001). En este orden de ideas, el hecho más resaltante, sin duda alguna, lo constituye la ausencia en la información financiera de uno de los principales activos de la organización, los intangibles. Estos activos “no contabilizados” suponen en promedio, varias veces el valor de los activos tangibles, Sveiby (1997). Como consecuencia de ello, se hace necesario que la contabilidad asuma el compromiso de informar los efectos de este evento económico sobre la información financiera.
El creciente interés por medir el Capital Intelectual ha generado críticas respecto a los tradicionales métodos contables, Al respecto Bradley (1997), señala que estos informes no son adecuados por su énfasis en sucesos históricos, incapacidad para recoger activos intangibles, enfoque de costos y su concentración en informes anuales regulares. Sin embargo, es importante destacar los esfuerzos realizados por el International Accounting Standards Committee (IASC), en su último trabajo sobre activos intangibles. En septiembre de 1998, la Comisión de Normas Internacionales de Contabilidad, presentó la Norma Internacional Contable No. 38 (NIC 38), la cual aborda la contabilidad y divulgación de activos intangibles. Esta norma abrió paso a un amplio abanico de partidas, tales como investigación y desarrollo, patentes, franquicias, entre otras; lo que representa un importante avance en el tratamiento contable de estas partidas. Sin embargo, el problema fundamental de la ciencia contable radica en la medición de los intangibles. De acuerdo con lo establecido en el marco conceptual de las Normas Internacionales Contables (NIC), se define la medición como “el proceso de determinación de los importes monetarios por lo que se reconocen y llevan contablemente los elementos de los estados financieros, para su inclusión en el balance general y estado de resultados”.
Según lo establecido en la NIC 38 (1998), existen tres elementos imprescindibles para que un activo intangible pueda ser definido como tal: 1) El activo intangible debe ser controlado por la empresa como resultado de hechos pasados. 2) Deben existir beneficios económicos futuros fundadamente esperados. 3) El costo del activo intangible debe poder determinarse sobre bases confiables. De acuerdo con esto, uno de los principales inconvenientes presentados al momento de generar la información financiera sobre los intangibles, es el hecho que la contabilidad se basa en el principio de costo histórico, es por ello la diferencia que existe entre el valor en libros y el valor de mercado. Hernández (2000), considera que esta falta de información, conduce generalmente a la infravaloración de las compañías que emplean recursos intangibles para la creación de valor, lo cual origina que las decisiones a adoptar por los distintos usuarios y que han sido tomadas, principalmente, a partir de tales informes, puedan en algunas ocasiones, ser ineficientes y, en consecuencia, empresas que aparentemente lucen como las que poseen un mayor valor porque obtienen beneficios mayores, realmente lo que están haciendo es disminuir su capacidad de generación de beneficios futuros. Es por esta razón que se ha comenzado a abrir un espacio al reconocimiento de los activos intangibles en la información financiera de las empresas, lo cual no representa, por el momento, una ruptura con las prácticas contables tradicionales de reconocimiento y medición de activos, sino de comenzar a abrir nuevas vías de información para los reportes financieros, planteándose inclusive la modificación de su propio marco conceptual.
Según Pucich et al (2001), la NIC 38 deja fuera de los estados contables los procesos de investigación y restringe con una serie de condiciones los de desarrollo de los activos intangibles que se obtienen de esos procesos. Además, especifica que “las marcas de fábrica, nombres de publicaciones, cartera de clientes y partidas semejantes en sustancia que se hayan generado internamente, no deben ser reconocidas como activos intangibles”. En opinión de Serrano y Chaparro (2001), esta norma sigue una línea muy conservadora, alejada de los planteamientos de otras disciplinas o de la propia Federación Internacional de Contadores (IFAC), que está sugiriendo ideas verdaderamente novedosas.
En razón de lo analizado varias son las dificultades para incluir a los intangibles en la contabilidad financiera. La primera es la identificabilidad, ya que para el cumplimiento de este requisito será menester que la empresa pueda identificar los beneficios económicos que deriven de la misma. El segundo inconveniente se refiere a la posibilidad de ejercer control sobre los beneficios que estos intangibles generan. En la NIC 38, con respecto a este ítem se expresa: “Una empresa puede poseer un equipo de personas capaces, de manera que pueda identificar posibilidades de mejorar su nivel de competencia mediante la formación especializada, cuyo desembolso producirá beneficios económicos en el futuro. La empresa puede también esperar que dicho equipo continúe prestando sus servicios dentro de la entidad. Sin embargo, normalmente la empresa tendrá un control insuficiente sobre los beneficios futuros esperados que pueda producir un equipo de empleados con mayor especialización, como para poder considerar que los importes dedicados a la formación cumplen la definición de activos intangibles”.
Otro párrafo de la misma norma evidencia también la dificultad al expresar: “La empresa puede tener una cartera de clientes, o una determinada cuota de mercado, y esperar que, debido a los esfuerzos empleados en desarrollar relaciones y lealtad de los clientes, éstos vayan a continuar demandando los bienes y servicios ofrecidos por la empresa. Sin embargo, en ausencia de derechos legales u otras formas de control, que protejan esta expectativa de relaciones, o de lealtad continuada por parte de los clientes, la empresa tendrá por lo general un grado de control insuficiente sobre los beneficios económicos que se podrían derivar de las mismas, como para poder considerar que tales partidas (cartera de clientes, cuotas de mercado, relaciones con la clientela, lealtad de los clientes) cumplen con la definición de activo intangible”.
Bajo este criterio, se continúa con las restricciones del modelo tradicional de contabilidad, es decir no sería viable medir aspectos como: marcas, fidelidad de los clientes y relaciones establecidas, la plusvalía (cuando no ha sido adquirido directamente por la empresa), el conocimiento acumulado en las personas, entre otras, razón por la cual, Sigue siendo un modelo limitado, que se fundamenta en los modelos de valoración del costo histórico. Al respecto se puede señalar que la labor recién comienza, la contabilidad se enfrenta ante el gran desafío de establecer normas que permitan homogeneizar los criterios empleados para la identificación, medición y presentación de los activos intangibles a fin de que los usuarios puedan contar con información confiable para la toma de decisiones. La Federación Internacional de Contadores, ha emitido, también en la misma fecha, septiembre de 1998, un interesante documento que recopila los aspectos clave de la valoración del capital intelectual. El documento expone los desafíos y oportunidades que para los contadores puede suponer identificar y valorar el capital intelectual, para desarrollar la planificación, control, información y auditoria. El estudio reconoce que la contabilidad del capital intelectual requerirá la invención de nuevos conceptos y prácticas contables
La contabilidad y el capital intelectual
jueves, 18 de junio de 2009
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